Al terminar el seminario de las prácticas docentes he podido condensar en dos palabras los dos aspectos de mejora que quiero aplicar en mi ejercicio docente: sondeo y autocorrección. Han sido dos descubrimientos, no por ser temas nuevos en la programación del máster, sino más bien por ser consciente de esa carencia personal y ver la multiplicidad de soluciones posibles.
Mi tiempo de habla en las prácticas docentes se podría haber reducido, y evitar así ser un “profesor centro”, facilitando a los alumnos la corrección de sus propios errores y la búsqueda por su cuenta de las respuestas a las cuestiones planteadas. Por tanto debo esforzarme en transformar mi discurso en preguntas dirigidas a los alumnos.
La visualización de la clase de Carmen, que hizo las prácticas en International House en Palma de Mallorca, me hizo ver que toda la planificación estaba muy bien secuenciada. Todo fluía con naturalidad. Detrás estaba un marco teórico que ella estaba poniendo en práctica y gracias al seminario pudimos explicitar en un orden de puntos a tener en cuenta. Me quedó my clara la importancia del punto de partida, la contextualización, para que toda la sesión se desarrolle correctamente.
A veces, se pueden aprovechar los minutos iniciales de clase, cuando están llegando los alumnos, para preguntarles cómo están, qué han hecho el fin de semana, dónde han comido, etc. Esto genera confianza, facilita la cohesión del grupo y da entrada a la secuencia didáctica del día.
Para una correcta planificación de la clase hay que empezar con una buena contextualización. Esta debe tener suficiente información para facilitar al estudiante la deducción del uso de la lengua en una presentación de gramática. Además, un buen contexto permite sondear el conocimiento del alumno sobre la actividad a realizar: conocimiento léxico, gramatical, cultural...
Sondear. Esta es para mí la palabra clave para que mi tiempo de habla se reduzca drásticamente y se incremente el del alumno. Debo usar más la pregunta para que sean los estudiantes quienes hablen, interactúen entre ellos, resuelvan dudas, se corrijan, etc. En este sondeo se deben evitar las preguntas cerradas (sí o no, bien o mal, etc.) de manera que el estudiante deba trabajar con más esfuerzo la producción oral. Tampoco hay que esperar una respuesta inmediata. Es bueno no atosigar y esperar un tiempo razonable para que piense la forma de producir la respuesta.
Soy consciente que a veces repito la instrucción en pequeños grupos cuando debería haberla dado a toda la clase para no repetir lo mismo muchas veces. Hay que mantener el contacto visual con todos los estudiantes al dar la instrucción general y asegurarse que todo el mundo la ha entendido. Hay que pensar bien esa instrucción para evitar tener que dar subinstrucciones a posteriori. Si eso ocurriera, significaría que la instrucción no ha sido lo suficientemente clara para realizar la actividad.
Fue muy práctica la última sesión del seminario para aprender a utilitzar la autocorrección en el momento adecuado. La idea de señalar el error en una producción escrita para que el alumno se autocorrija me pareció muy útil. O la idea de monitorizar la comunicación oral sin interrumpir innecesariamente y tomar notas del error contextualizado para dejarlo en la pizarra de manera que los propios alumnos descubran las equivocaciones.
Por último, añado algunas ideas más secundarias a las dos ya señaladas anteriormente para tenerlas en cuenta de vez en cuando y ponerlas en práctica en el aula en el momento oportuno:
- utilizar más las canciones, la mímica, los juegos y las manualidades aunque tenga delante a un público adolescente o adulto (esta idea surgió al ver la clase con niños de una de mis compañeras de seminario).
- monitorear siempre las actividades de producción oral en grupos aunque la clase sea muy numerosa.
- en general, evitar la lectura de textos en voz alta y explicar siempre a los alumnos el objetivo de esa lectura.
- en las actividades de producción escrita proporcionar modelos auténticos (cartas, folletos, correos, invitaciones,...); esta idea es aplicable a las audiciones, por ejemplo.
Sin duda, participar durante cinco días en las sesiones programadas en el seminario de prácticas ha supuesto un enriquecimiento de mi tarea como docente que me permitirá afrontar la enseñanza de lenguas, no solo del español, con mayor profesionalidad. Considero esta asignatura como una de las más importantes del máster.
Quiero agradecer a la profesora que he tenido en este seminario, Amanda, su constante atención a los estudiantes, la preparación de las sesiones, su capacidad para explicar con sencillez y de forma didáctica tantos conceptos que están presentes en la labor educativa y su disponibilidad para atender en todo momento nuestras dudas. Da gusto aprender con personas así.
