Punto de partida

Sobre las representaciones y creencias iniciales

Mi pasado


Ya desde niño le encontraba gusto a esto de los idiomas. Tenía curiosidad y le preguntaba a mi padre, que entonces estudiaba inglés, por el significado de algunas palabras básicas: cómo se dice sí, cómo se dice hola,... Mi primer contacto con las lenguas extranjeras en el colegio fue el francés. Recuerdo aún al turista japonés Monsieur Yamamoto como protagonista de la primera lección. Aunque llegué a dominar bien la lengua francesa, cuando estaba a punto de cumplir los dieciséis años empecé a estudiar inglés porque en aquella época tenía claro que quería estudiar informática en la universidad y sabía que mucha bibliografía estaba en ese idioma. Antes de terminar la carrera me saqué el Certificate of Proficiency in English y eso me abrió las puertas a ser docente en una escuela de idiomas de mi ciudad, Badalona, donde pude dar clases, no todas las que yo hubiera querido, porque los estudios universitarios no me permitían compaginar ambas cosas.

Mis estudios de primaria, secundaria y bachillerato siempre fueron viento en popa. Eso me permitió ganar mi primer dinerillo con diecisiete años dando algunas clases particulares de refuerzo a compañeros de clase o al hijo de la mujer de la limpieza que venía por casa una vez por semana. Me preocupaba enseñar bien para que aprendieran y asimilaran los contenidos con facilidad y me sentía muy satisfecho cuando sabía que habían aprobado los exámenes. En mis estudios en el colegio tenía especial fijación por aprender las reglas ortográficas de las lenguas que estudiaba (castellano, catalán y francés) para evitar al máximo los errores ortográficos y descubría con facilidad los cometidos por otras personas. Así que desde mi juventud sentía la necesidad de escribir bien.

Una vez terminada la carrera de informática empezó mi labor profesional que en mayor medida ha estado ligada a la docencia. La he ejercido en materias relacionadas con la informática en academias, centros de formación para empresas, y en la universidad durante más de diez años donde, además, la lengua vehicular era el inglés. Pero en la universidad la docencia fue reduciéndose en favor de la programación y dirección de equipos y proyectos. En mi interior seguía sintiendo ese deseo de enseñar y seguir aprendiendo pero el absorbente trabajo de programador a penas dejaba tiempo para nada más.

En el año 2012 volví a la escuela de idiomas donde estudié inglés y volví no solo para dar clases de inglés sino que además debía responsabilizarme de la informática de la escuela y de empezar a mejorar el uso de las tecnologías de la información y comunicación (a partir de ahora TIC) en el aula. También fue mi oportunidad de estudiar un nuevo idioma, el chino, que se empezó a ofrecer en la escuela ese mismo año. Ese triple papel me entusiasma: docente, alumno y técnico de las TIC. Creo que hoy en día uno de los caballos de batalla de muchos profesores digamos veteranos es el miedo al uso de la tecnología y he podido comprobar de primera mano ese temor.


Mis experiencias formativas

Quiero destacar aquí que no soy maestro en el sentido profesional de la palabra porque no he estudiado magisterio pero mi vida profesional e incluso anterior a ella está empapada de docencia. La iniciativa personal, la ayuda de los demás profesores e Internet han estado siempre a mi lado para resolver los problemas que seguramente me hubiera ahorrado con una formación profesional como profesor.

Pensando en mejorar la docencia a distancia del español me matriculé en el curso “Acreditación de tutores AVE Global” del Instituto Cervantes. Eso me permitió conocer la herramienta de aprendizaje que allí se utiliza para enseñar español a distancia. El curso se realizó a través de Internet desde el 23 de octubre hasta el 13 de diciembre de 2018. Mediante esta plataforma dispongo de muchos recursos, ya muy probados, para enseñar de manera pautada la lengua española. De esta forma, ahora la puedo utilizar para enseñar español a los alumnos que conocí el año pasado en China. Os cuento un poco más sobre ello.

En agosto de 2018 estuve en la ciudad de Kunming, provincia de Yunnan, estudiando chino mandarín de manera intensiva. La verdad es que seis horas diarias de clase particular durante un mes son muchas horas pero el avance es muy significativo.

Antes de llegar a China contacté a través de Internet con personas interesadas en hacer intercambio lingüístico: ellos querían practicar español y yo chino mandarín. Así que para seguir en contacto con la lengua después de las seis horas de clase tenía encuentros con ellos donde aprovechábamos para cenar o pasear por la ciudad. Incluso algún fin de semana íbamos juntos de excursión.

La experiencia fue tan buena que ahora ellos siguen aprendiendo español online conmigo. Para ello, la plataforma del Instituto Cervantes es una gran ayuda. Como complemento a la plataforma, también utilizamos Wechat para la práctica oral. Wechat es la aplicación equivalente a nuestro Whatsapp.

También pensado en mejorar mis destrezas comunicativas en chino mandarín con mis alumnos que estudian chino, cada verano participo en el curso de comunicación oral avanzado que organiza el Instituto Confucio de Barcelona. El curso es intensivo, dos horas diarias de clase durante el mes de julio.

Con el chino, igual que pasa con cualquier otro idioma que alguien quiere enseñar, es necesario estar en contacto con la lengua que enseñas para hablar de manera fluida, y más cuando no es tu lengua materna. Por eso intento participar en cuantas más actividades comunicativas mejor. Además, allí puedo conocer experiencias docentes de otros compañeros que enriquecen mis capacidades como profesor.

Otros cursos que me han resultado muy útiles para después ser aplicados directamente en el aula son los de caligrafía china. Estos cursos se vienen organizando anualmente también desde el mismo Instituto Confucio de Barcelona. Desde que participo en ellos, en cada una de mis clases de chino siendo yo profesor, dedico unos minutos a realizar con los alumnos tareas de caligrafía, habitualmente al final de la clase. Eso les relaja mucho y además les divierte llevar a casa una tarjeta con alguna palabra o frase dibujada sobre ella. Algunos alumnos las utilizan para decorar sus habitaciones.


Mi idea sobre la enseñanza de LE

Soy docente de cuatro lenguas: enseño español online a alumnos chinos, inglés presencial a adolescentes, chino mandarín presencial a adolescentes y catalán presencial a adultos. También soy alumno de chino mandarín y he sido alumno de inglés, francés, catalán y castellano. Así que tengo una perspectiva amplia de lo que es ser profesor de lenguas.

Esa visión me permite afirmar que enseñar LE es apasionante y si no lo es entonces el alumno lo percibe y se aburre. El problema es el profesor, no el alumno. Hay profesores que aburren y profesores que entusiasman. Los he tenido de los dos tipos. Mi objetivo al entrar en el aula es sorprender siempre para captar la atención y evitar los bostezos y distracciones.

Cuando decidí subir esta foto en la primera actividad de la asignatura no dudé porque vi que reflejaba lo que intento conseguir en mis clases.

Muchos compañeros, en total trece, han opinado sobre ella  haciendo explícitas las ideas que tenía en mente. Las enumero a continuación. Todas ellas son palabras de mis compañeros con las que estoy de acuerdo. Después comentaré algunas ideas que no surgieron en los comentarios.


  1. Lo complicado puede ser divertido porque aprendemos cosas nuevas
  2. Cada persona puede construir el conocimiento con las herramientas y habilidades que posee
  3. El aula debe ser un espacio para aprender cooperativamente
  4. La tecnología debe estar incorporada a la enseñanza del idioma
  5. La adquisición de una LE es un proceso creativo, compartido y personal
  6. El aprendizaje requiere concentración e interés
  7. El rol del profesor es hacer que el alumno tenga un papel activo y constructivista
  8. El aprendizaje debe ser enfocado desde una perspectiva eminentemente lúdica
  9. Nuestro papel como profesor es estar actualizados y ser adaptables
  10. Interculturalidad, cooperativismo, autonomía, temporalidad, tecnología y juego.
Quiero comentar que en el punto número diez, la palabra temporalidad quiere expresar la necesidad de tiempo para adquirir correctamente la LE. Si se empieza de niño mejor. Leyendo las opiniones también he descubierto algunas carencias que debo subsanar, pero las describiré más adelante. Y echo en falta las palabras: motivar, facilitar, responsabilizar, sorprender, experimentar. De estos cinco verbos voy a desarrollar una breve explicación.

Enseñar es una actividad que debería motivar al estudiante. El profesor no aparece en esta imagen y sin embargo los alumnos están entretenidos trabajando con un robot. El profesor ya ha hecho su papel de facilitar conocimientos que permitan a sus alumnos trabajar autónomamente, con iniciativa. El profesor es capaz de responsabilizar al alumno y potenciar las habilidades personales como la creatividad, el trabajo en equipo o la resolución autónoma de problemas.

La motivación debe ser el motor del aprendizaje y una de las consecuencias que tiene es ver a los estudiantes contentos, asimilando contenidos mediante la experimentación de lo aprendido previamente, sintiendo el placer de entender lo que están haciendo de manera que impregne su inteligencia, viviendo con asombro que están aprendiendo. El niño es un ser capaz de sorprenderse por acontecimientos que a los adultos a penas nos causan admiración. Soy de la opinión que se debe aprovechar la infancia para avanzar con más rapidez en el aprendizaje de una lengua porque el alumno está abierto a lo nuevo con todos sus sentidos.

Aunque no aplico totalmente la metodología de la “clase invertida” en mis clases, sí pienso que tiene muchos puntos fuertes. También esta imagen quiere reflejar esta idea en la que el alumno por encima de todo experimenta lo que está aprendiendo. Lo teórico difícilmente empapa el intelecto. Lo experimentado, lo explorado, lo vivido personalmente, sí.


Funciones que deben desempeñar los profesores y los alumnos de ELE

Este es mi resumen al respecto: el profesor facilita herramientas y material para que el alumno construya con sus propias manos su conocimiento.

En esta visión puede parecer que el profesor es pasivo pero más bien le otorgo el papel de facilitador. Es quien está detrás de cualquier actividad, observando cómo va el desarrollo, moderando debates, proponiendo a los alumnos cambios durante la realización de tareas, añadiendo estímulos, evaluando, corrigiendo durante y al final de la actividad, resolviendo dudas... El profesor debe haber hecho un trabajo previo potente de secuenciación y preparación de tareas. Esta es la parte dura pero si se hace se gana mucho tiempo y se evitan problemas en el aula. La falta de tiempo suele ser la razón de no hacer una buena preparación de la clase pensando en un grupo de alumnos concreto.

El alumno, por su parte, debe preparar tareas en casa o en otros espacios fuera del aula para explicarlas en clase. El aula es el espacio de encuentro con el grupo y con el profesor a quien acudirá para aclarar conceptos, recibir consejo; en el aula podrá experimentar situaciones que sean útiles o de provecho en la vida real. El profesor deberá motivar para que esos experimentos sean un éxito de participación.


Sobre las necesidades de formación

Interrogantes en mis conocimientos actuales sobre la enseñanza/aprendizaje de E/LE
Aquí os presente unos cuantos que intentaré solucionar a lo largo del Máster. Los formulo en forma de pregunta. Así queda más claro que son interrogantes.
  • ¿Cómo enseñar la pronunciación correcta?
  • ¿Cómo elaborar materiales didácticos propios asegurando que sean didácticos?
  • ¿Cómo involucrar mejor a los alumnos en tareas colectivas para que sientan el placer de aprender?
  • ¿Cómo asegurar que una secuencia didáctica lo es?
  • ¿Cómo utilizar correctamente la TIC en clase?
  • ¿Cómo enseñar cada aspecto de la lengua de forma amena: fonética, morfología, gramática, etc.?

Experiencias positivas de mi práctica docente
  • Mi trabajo como profesor se basa en la disciplina de preparar cada clase con atención. En general no me planto en el aula sin un plan de acción. Previamente he hecho un guion y suelo ceñirme a él. Repaso el libro del profesor por si hay alguna actividad extra que pueda ser interesante realizar si hay tiempo suficiente.
  • Soy metódico. Las clases siguen una estructura con cuatro o cinco partes: corrección de deberes, actividad de calentamiento, explicación breve de tema, ejemplificación de lo enseñado, resumen de lo aprendido y asignación de tareas para el siguiente día.
  • Me gusta preparar materiales alternativos más adecuados al estado de la clase. A veces, el que viene en los libros no es apropiado para la realidad del aula. Tengo iniciativa para buscarlos y reelaborarlos si es necesario.
  • Busco que lo que aprenden o estudian mis alumnos sea útil, de provecho, aplicable si es posible en su vida cotidiana. Pienso en los contenidos de mis clases para que incluyan algo práctico: escribir en redes sociales, escribir en un blog, colgar un video, salir a la calle a comprar, ...

Carencias que puedo identificar en mi práctica docente

Voy a elaborar una "lista de deseos" después de reflexionar sobre mi práctica docente y de leer atentamente las opiniones de mis compañeros sobre la imagen previa.
  • Descubrir métodos para la enseñanza de la fonética: actualmente solo tengo la habilidad de explicar la posición de los órganos bucales para reproducir determinados sonidos pero no consigo los resultados buscados. Estoy convencido que hay otras formas de enseñar a producir los sonidos correctos de una lengua. Estoy algo obsesionado con que mis alumnos pronuncien correctamente.
  • Renovar los materiales didácticos de elaboración propia: no hay dos clases iguales ni dos alumnos iguales. A menudo tengo la sensación de estar dando un material obsoleto a determinados alumnos. Debo invertir tiempo en ello o saber dónde encontrarlo o en función de qué parámetros debería buscar los más adecuados.
  • Generar tareas colectivas: creo que sigo siendo demasiado protagonista en las clases. Pienso que no dispongo de un banco de actividades grupales suficientemente diversificado para ser utilizado en el aula así que estaré atento a todo aquello que descubra en este Máster relativo al trabajo grupal.
  • Crear secuencias didácticas correctas: hasta ahora me baso un poco en la intuición para desarrollar estas secuencias pero sin una base sólida. Así que para no equivocarme suelo basarme mucho en los libros de texto proporcionados por las editoriales porque ya en ellos está muy estudiado este aspecto.
  • Uso las TIC en clase porque a los alumnos les encanta pero creo que abuso y no todo el contenido que utilizo es válido, adecuado para mis alumnos. Necesito formación en este aspecto. 
  • Hay aspectos de la enseñanza de una LE que para los alumnos resultan muy soporíferos. Me falta conocer técnicas, actividades, juegos... para hacer que sean amenos: la gramática, por ejemplo.

Sobre las expectativas de formación

Qué espero de este curso de formación de ELE 

El Máster puede proporcionarme herramientas para que sea capaz de elaborar programas formativos correctos. También debería ayudarme a resolver problemáticas que surgen en las clases cuando parece que no hay forma de que un aspecto de la lengua sea comprendido. Quizás desconozco muchos recursos disponibles que podría consultar. En general, el curso me ayudará a reflexionar mucho más sobre mi forma de trabajar en el aula.

De hecho, pienso que en todos los ámbitos de la enseñanza de una lengua, desde la fonética hasta la extensión metafórica o la pragmática, debo disponer de más recursos didácticos. En este aspecto el Máster será una gran ayuda. Por ejemplo, me gustaría saber enseñar mejor la gramática para que sea más amena porque hasta ahora solo me he basado en mi propia experiencia para hacerlo.

Quizás el Máster me proporcionará también estrategias para la dinamización de las clases, actividades para realizar en grupo, técnicas para dominar la diversidad cultural o étnica de los alumnos.

Soy informático de profesión y me desenvuelvo bien con las TIC. Pero realmente nadie me ha formado para usarlas correctamente en la enseñanza de LE. Quizás abuso de ellas o no les saco rendimiento. No lo sé porque no tengo criterios para hacer esa evaluación. También en este aspecto el curso será una gran ayuda.


Mis metas y objetivos de formación en este programa 
Estoy entusiasmado con la presencia de compañeros de todo el mundo. En especial de aquellos que ejercen docencia en China. Creo que el Máster es una gran oportunidad para establecer vínculos de cooperación futura, para conocer las formas que tienen de encarar un problema o para intercambiar experiencias. De manera parecida, tendré la oportunidad de conocer a grandes docentes con los que desearía poder mantener el contacto más allá de la fecha final del curso.

Espero superar con un buen resultado este curso para poder tener mayor certeza de que la docencia que ejerzo del español está al día, para asegurar que los contenidos enseñados aseguran el aprendizaje.


Mis metas profesionales

Un objetivo claro es el de ser capaz de diseñar programas de enseñanza de español para hablantes de lengua china e implantarlos en mi escuela de idiomas. Estos programas deberían tener modalidad presencial, semipresencial y totalmente online. Tengo en mente la posibilidad de realizar intercambios lingüísticos entre España y China.

Otra de mis metas, quizás a unos cuantos años vista, es la de realizar labores docentes de español en China no solo para tener una experiencia de inmersión total en el país sino también para mantener el dominio del idioma chino. Pero para ello quiero obtener aquí antes el certificado HSK 6.

Una tercera línea profesional, compatible con las anteriores, es realizar tareas de traducción chino-español o español-chino pero para ello debería realizar algún curso de especialización.


Hacia dónde me dirijo

Tengo el convencimiento que cursar este Máster me dirige a la realización de lo que más me gusta, que es enseñar, con profesionalidad y rigor, con una cantidad de recursos disponibles para resolver cualquier problema que surja en la enseñanza de ELE. Me podría comparar a un fontanero que se dirige a una casa para resolver una avería y lleva consigo una caja de herramientas con lo necesario para solventar cualquier incidencia. De manera análoga debería ser capaz de ir a cualquier parte del mundo con mis herramientas de trabajo y poder enseñar español con eficacia.

Muestra 8 - Seminario de prácticas

Al terminar el seminario de las prácticas docentes he podido condensar en dos palabras los dos aspectos de mejora que quiero aplicar en mi ...